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El regreso del sidekick

Bruce, Betty, Leonard… Y ahora también Rick.

Hulk es un personaje con mucha suerte. A lo largo de su existencia ha tenido etapas delineadas por geniales guionistas, que nos narraron que es algo más que un bruto sin mente que se dedica a destruir todo lo que le rodea, sumergiéndose en la psicología del personaje. Recuerdo sobre todo dos nombres. El primero, obviamente, es el que ha estado más tiempo en la colección, Peter David, acompañado por una auténtica legión de talentosos dibujantes. El otro fue Bruce Jones, que también supo dejar su personal sello en las peripecias protagonizadas por el coloso esmeralda.

Era difícil superar este puñado de historias, algunas de ellas auténticos clásicos del comic-book norteamericano. Pero el talento siempre puede buscar una arista desconocida, un rincón no visitado y un perfil no visto hasta entonces del personaje.

Una nueva carne surgirá del laboratorio comandado por el inflexible general Fortean.

Y es entonces cuando entra escena una pareja formada por el guionista Al Ewing que, junto al dibujante Joe Bennet, han sumido el mundo de Hulk en un universo oscuro, terrorífico, poblado de autenticas abominaciones nacidas de un laboratorio.

Si el cineasta David Cronenberg lee estos cómics seguro que se lo pasa pipa, ya que la «nueva carne» impregna sus páginas…

Y precisamente ése es el título de este cuarto volumen que recoge toda la etapa firmada por el simpar dúo, Abominación. Y en ella vamos a encontrarnos con dos línea argumentales: En la primera, a la sufrida reportera Jackie McGee le encargan, pese a que a ella no le fascina demasiado el tema, que averigüe qué ha ocurrido en la casa de una vieja conocida, el gran amor de Bruce Banner, es que ha sufrido lo indecible desde que se rebeló contra su autoritario padre, el general Ross, y eligió al que ocuparía su corazón para siempre…

En paralelo vamos a ver como el monstruoso, enorme e inteligente Hulk que ahora protagoniza estas páginas regresa, junto a su psiquiatra de cabecera, a la Base Sombra que ha quedado abandonada. Aunque allí se van a encontrar con una serie de pesadillas muy, muy reales, además de la presencia de un operativo que les va a poner las cosas muy difíciles a la inusual pareja. Además, seremos testigos del regreso del otra de las encarnaciones del personaje, de la que destacan sus ojos grises.

Mientras, en un laboratorio ultrasecreto, se profana el cadáver de uno de los mejores amigos de Bruce Banner, alguien por el que el científico lo arriesgó todo, convirtiendo su existencia en una pesadilla de color verde.

Acompañado por Leonard Samson, Hulk regresará a un lugar de infausto recuerdo…

Su nombre es Rick Jones, pero cuando veáis lo que surge de ese lugar, y es enviado para acabar con Hulk, os olvidareis de la imagen, el recuerdo, de aquel vivaracho joven que fue el acompañante del gigante verde en multitud de aventuras.

Como decía anteriormente, el terror absoluto, la monstruosidad, se harán con las riendas del relato, llevando a sus personajes al extremo, protagonizando momentos que nunca ningún lector imaginó.

Y es por ello que ésta es una de las mejores sagas protagonizadas por el personaje, ya que a la vuelta de cada página te vas a encontrar con lo inesperado, y sabrás por qué ahora Hulk es inmortal…

Por supuesto, no quiero terminar sin elogiar a uno de los mejores portadistas de la actualidad, que nos abre la puerta a cada capítulo de esta saga con su increíble arte, Alex Ross.

Marvel Premiere 26. El Inmortal Hulk 4: Abominación

Guion: Al Ewing

Dibujo: Joe Bennet, Brian Level

Tapa blanda

Color

120 págs.

11 euros

Panini Cómics

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