Una misión unirá a estos dos héroes, sin sospechar en la montaña rusa que se van a convertir sus vidas desde ese momento.

Él es el mejor en su trabajo, una larguísima trayectoria lo avala. Y como suele decirse, el pasado siempre está ahí acechando para volver de nuevo a recordarte viejos pecados y reencontrarte con conocidos a los que hace tiempo que no ves.
Bill Branscome es un experimentado espía con el que Logan se cita, y no lo hacen para rememorar viejas misiones, sino precisamente porque el peligro se cierne sobre todos aquellos operativos secretos, cuyas identidades pueden quedar expuestas si alguien se hace con la Directiva Janus, un completo listado donde sus nombres aparecen.

Es por esto que Lobezno va a necesitar la asistencia de otro viejo conocido, al que interrumpe en medio de una conversación con su novia, cosa habitual es su vida, ya que está más que habituado a que su existencia este colmada siempre de problemas.
Obviamente, no hablo de otro más que Peter Parker, Spiderman. Y sin parar a pensárselo, acompaña a Lobezno a un lugar donde la extinta S.H.I.E.L.D. guardaba el deseado listado de espías.
Y justo en ese momento, la que parecía una misión relativamente sencilla, se transforma en una lucha por sobrevivir, ya que viejos enemigos de Trepamuros van a aparecer por todos los rincones.
No va a haber descanso para el inusual dúo, y menos cuando la semilla de la duda surja cuando Peter vea un video que puede cambiarlo todo. Un instante final en la vida de sus progenitores, que no fallecieron como él ha pensado hasta el momento.
Así que la escena es la siguiente: Spiderman pidiendo explicaciones a puñetazos a Lobezno, a la vez que tratan de zafarse de los continuos ataques de tipos como Kraven El Cazador, Mysterio, Otto Octavius o El Duende Verde…
¿Pero qué está ocurriendo, quién o qué está detrás de todo este lío?

Para resolver este enigma tendréis que sumergiros en este autentico viaje gráfico al pasado que nos tienen preparado el catódico guionista Marc Guggenheim y Kaare Andrews, dibujante que nos lleva de la mano a los ya lejanos años noventa, y como ya hizo en su anterior obra, la secuela de Reino, pone todo su empeño, y lo consigue, para que su estilo imite a la perfección, sin perder su esencia, al de Todd McFarlane.
Acompañando a este dúo, el trabajo de Gerardo Sandoval, que se mete en los zapatos de otro de los grandes dibujantes noventeros, Joe Madureira.
¡Y vaya si lo consiguen! Poses imposibles, armas tremebundas, splash pages a cascoporro. Todas y cada una de las características que definieron a una época dentro de los comics-books norteamericanos, a la que este ingenioso trío artístico homenajea.
Abrochaos el cinturón, porque esta lectura se va a convertir en un apasionante y movido viaje a través de puñetazos, explosiones, secretos que ven la luz y un malvado villano que permanece en la sombras…
¿Y sabéis lo mejor? ¡Pues que esta es solo la primera parte! Así que aún nos quedará diversión para rato.
Spiderman y Lobezno
Guion: Marc Guggenheim
Dibujo: Kaare Andrews, Gerardo Sandoval
Tapa blanda
Color
128 págs.
12 euros
Panini Cómics









