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La bella y las bestias

Nacido en el desierto de Nevada, la furia y la fuerza bruta son la reconocible firma del coloso gris.

Cuando a Jeph Loeb y Tim Sale firmaron para zambullirse en el pasado de varios de los más icónicos personajes de La Casa de las Ideas podían haber tomado el camino fácil y recrear aquellas clásicas historias creadas por Stan Lee, Jack Kirby o Steve Ditko. Pero no, la brillantez que caracterizó a este dúo hizo que, jugando con los colores con los que identificábamos a los personajes, se zambulleran de cabeza en sus sentimientos, concretamente el romántico.

En el caso de Hulk, obviamente, al mujer que ha marcado siempre el devenir del personaje ha sido Betty Ross, una auténtica sufridora que a lo largo de su existencia, y su relación amorosa con el doctor Bruce Banner, ha recorrido un inacabable camino de espinas.

En el principio no lo fue tanto por su secreta relación con el tímido científico, sino por la iracunda campaña iniciada por su padre, el general Ross, que convirtió su vida en una única misión, la caza del monstruoso Hulk.

Y es justo aquí, en este punto, donde nos encontramos con estos hechos, rememorados por Banner en la consulta de uno de los pocos amigos en los que puede confiar, el psiquiatra (y superhombre) Leonard Sansom.

Poco a poco los recuerdos aflorarán, mostrándonos a las dos bestias enfrentadas. La obvia, encarnada por un ser que tan solo puede huir, enfurecido, ante los constantes embates de las tropas norteamericanas, a las que machaca sin piedad una y otra vez.

La otra bestia es la peor, la interior. Está dentro de Ross, y le ha convertido en un vengativo tipo que utilizará todos los recursos a su mano para eliminar la “amenaza” que, según él, supone la mera existencia del gigante gris, sin parar a detenerse por un momento en lo que realmente ha ocurrido y quién es realmente Hulk…

Huyendo junto a Rick Jones, el joven al que Banner salvó de morir achicharrado por el poder de las ondas gamma, el desierto será el escondite perfecto, aunque antes el bruto, con su pobre vocabulario, le hará una visita a la frágil Betty, que no puede evitar la estupefacción ante la enorme presencia de aquel ser.

Y justo ahí, en esas horas que los dos pasarán a solas, comenzarán a comprenderse, y nacerá una llama que difícilmente podrá extinguirse, pese a la súbita e inesperada intervención de un miembro de Los Vengadores que se verá las caras por primera vez con Hulk.

Si argumentalmente Jeph Loeb nos muestra unos momentos hasta ahora desconocidos del personaje, su partenaire, Tim Sale, recrea a un Hulk inmenso, brutal, monstruoso que, como él mismo confesó, basado en el arte de Tex Avery. Y deja una obra, que junto al resto de colores de la paleta superheroica, protagonizados por Spiderman, Daredevil y Capitán América, a día de hoy, son un auténtico tesoro, con ese regusto al back to basics, cuando las cosas eran (aparentemente) más sencillas y unas páginas, viñetas, que son auténticas obras de arte y que ahora podemos volver a disfrutar en todos su esplendor en esta línea llamada Must Have, que reúne a clásicos modernos de Marvel. Lo mejor de lo mejor.

Marvel Must-Have 65. Hulk: Gris

Guion: Jeph Loeb

Dibujo: Tim Sale

Tapa dura

Color

160 págs.

20 euros

Panini Cómics

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