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Perdidas en el espacio

La tripulación de la nave Perro Estelar se van a encontrar en su huida con lo inesperado, ya sean peligros o sentimientos ocultos.

Tras perder su confianza en la orden religiosa de las Hermanas de la Severidad, la joven nona Vess se convierte en una más dentro de la tripulación de una nave capitaneada por la aguerrida Grix, que tras descubrir los ocultos chanchullos que relacionan a la omnipoderosa empresa Lux con la orden religiosa se convierte en una proscrita…

Escapando de las garras de la mega corporación, el compenetrado grupo se da cuenta que la nave está a punto de quedarse sin combustible, por lo que tendrán que hacer una parada en el planeta de origen de Vess, Rool, hecho éste que a la novicia no le apetece nada, ya que al haber roto lazos con su pueblo sabe que el recibimiento será de lo más gélido.

Pero el viejo debe continuar, no hay otro remedio, hasta que se encuentran de cara con un inmenso basurero espacial propiedad de Lux.

Pero “algo” más les espera, y sin comerlo ni beberlo son atrapadas y abordadas por una inmensa nave pirata capitaneada por Turo, un tipo sin escrúpulos que da la “bienvenida” al grupo a su nave, que se dedica a rapiñear componentes, partes de otros transportes que venderán al mejor postor.

Por si esto no fuera ya malo, cada vez que Grix se acerca a la joven Vess algo sucede, una extraña energía, casi palpable, surge de ella. Esto hace que la nona se retraiga cada vez más, ocupando la mayor parte del día a la meditación y el rezo, casi sin alimentarse, lo que provoca la preocupación del resto de la tripulación.

A la ecuación, añádasele la llegada de otros dos tripulantes de una nave de Lux, que van a comunicarle al gerifalte de esta, Mather Prime, la presencia de las buscadas tripulantes de la Perro Estelar…

Si el primer volumen de Invisible Kingdom nos enganchó leyendo pocas páginas, en el segundo la temperatura sube varios grados, ya que el peligro acechará a las protagonistas desde todos los rincones, y por si esto no fuera suficiente, un sentimiento incontenible aflora en Vess, algo que no va a poder detener y que hará que ella y Grix estén unidas para siempre, incluso en los momentos más letales de este argumento que maneja a la perfección un género como es el de la ciencia ficción, en que es terriblemente complicado crear algo original, y del cual su guionista, G. Willow Wilson (Ms. Marvel), sale ganadora, ya que además de presentarnos a unos personajes terriblemente carismáticos, cada uno de ellos con una personalidad muy marcada, sumerge al lector en la apasionante trama, añadiendo al coctel una crítica a las mega corporaciones (es bastante obvio hacia quién va dirigida) y los estamentos religiosos. Y por si solo esto no fuera bastante, la aventura y el humor estarán muy presentes, lo que hace que éste sea un cómic de lo más recomendable.

¿Y del apartado gráfico qué os voy a decir? Nunca se vio una representación del espacio tan personal, unas batallas en el frío vacío como las que Christian Ward (ODY-C) plasma en el papel con sus pinceles digitales, así como los diseños de las naves o de los lugares que las protagonistas han ido visitando a lo largo del argumento, como el planeta de origen de la joven Vess, Rool, un lugar sin superficie…

Al final de este volumen el peligro es máximo y, de repente, una inesperada aparición hace que el tomo concluya con uno de esos cliffhangers que hacen que reces porque la próxima, y definitiva, entrega de Invisible Kingdom llegue a la librería llegue lo antes posible.

Invisibles Kingdom 2. El límite de todo

Guion: G. Willow Wilson

Dibujo: Christian Ward

Tapa dura

Color

128 págs.

18 euros

Astiberri

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