Ciclópeos

Los recursos naturales de la humanidad se han agotado, y tan solo hay una manera de que esta sobreviva, algo totalmente inaudito…

Un futuro muy, muy lejano, pero bastante probable. La polución y demás desmanes provocados por los habitantes del otrora planeta azul han provocado que la única solución para remediar la hambruna sea internarse en lo profundo del espacio para encontrar algo colosal, que desafía a todas las escalas.

Se presenta un misterio, la aparición de los cadáveres de enormes seres, aparentemente deidades, a los que, como si una jauría de perros hambrientos, se lanzan infinidad de naves terrestres que aprovechan la piel, músculos, fluidos y demás partes de los inertes cuerpos.

Obviamente, este ejercicio predatorio está regulado con mano dura, y cualquier intento de robo o acción ilegal está castigado con penas muy severas, llegando hasta la propia eliminación.

De ello se encargan unos dedicados agentes de la ley, entre los que destaca la oficial Paula Richter, que no deja pasar una en sus guardias.

Su atención se suele centrar, sobre todo, en la tripulación de una de estas naves, la Vihaan II, compuesta por su capitán, George Malik, al que le une una historia sumamente trágica, lo que ha provocado el odio más extremo hacia él.

El resto de los tripulantes son los hermanos Hauer, Ella y Jason, que junto a la contramaestre Alice Wirth componen el cuarteto que suele ejecutar sus “capturas” de recursos con suma habilidad, habiéndose ganado una gran reputación entre la competencia, que suele ser muy dura.

Las cosas podrían haber seguido así si no fuera por la obsesión del capitán Malik, que tiene la teoría de que más allá de los parámetros espaciales conocidos se pueden encontrar a estos dioses, vivitos y coleando. Pero claro, un salto de esa envergadura rompe todas las leyes, por lo que va a ser la ocasión perfecta para que la agente Richter trate de culminar su particular venganza.

Otro salto nos llevará al pasado, desde la infancia de Malik hasta aclarar los hechos que hicieron que toda su familia pereciera, siendo él el único superviviente del luctuoso suceso.

El exitoso guionista Al Ewing, al que todos conocemos, sobre todo, por su brillante trayectoria en La Casa de la Ideas (El Inmortal Hulk), se mete de cabeza aquí en un argumento de ciencia ficción, tan original en su propuesta como dinámico, hecho este conseguido por la adecuada elección del dibujante de esta serie, el italiano Simone Di Meo, artista con una gran influencia del cómic que viene del País del Sol Naciente, el manga, que dota a sus páginas de una narrativa que una vez comienzas a leerlas, te agarra de las córneas, impidiéndote retirar la mirada de esas viñetas y su personal coloreado, en el que cuenta con la ayuda de Mariasara Miotti.

Todo esto por no hablar de la original composición de sus cubiertas, incluidas en el volumen, además de las alternativas, firmadas por genios de la viñeta que seguro os suenan, como Christian Ward o Jenny Frison.

El misterio está servido. ¿Quiénes son esos ciclópeos dioses? ¿Qué ocurrió entre Malik Y Richter para que ésta le odie tan profundamente? ¿Qué hay más allá del estrellado horizonte?

Todas estas preguntas, y algunas más, serán contestadas en el primer volumen de esta apasionante serie, que nos deja expectantes ante nuevas entregas.

Solo los encontramos cuando están muertos. Libro 1: El Buscador

Guion: Al Ewing

Dibujo: Simone Di Meo

Tapa dura

Color

152 págs.

15 euros

Planeta Cómic

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