¡Marea roja!

La hoz y el martillo se colará en todas las mentes de los habitantes del planeta si la pareja de héroes no lo impide.

Una plácida noche de invierno en Villa Champignac. Mientras los eternamente invitados Spirou y Fantasio se dejan abrazar por Morfeo, una de las mentes más agudas del globo trabaja en su estudio y la casualidad hace que se percate de que algo extraño está ocurriendo. Una frecuencia de radio que hace crecer sus sospechas…

Llega el día y Spirou descubre, muy preocupado, que la pequeña ardilla Spip ha desaparecido. ¡Y no es la única! Tampoco hay rastro del Conde de Champignac, aunque habrá una pista que señale exactamente hacia el lugar donde se lo han llevado sus secuestradores, así que toca hacer, una vez más, las maletas.

Pero antes tendrán que hacerle una visita al señor Dupuis (atentos a los guiños de esta escena en la editorial), ya que el dúo necesitará presupuesto y, sobre todo, acreditaciones, para acceder al interior de la Madre Rusia, su objetivo marcado en el mapa, y a la que Spip se dirige, una y otra vez, convertida en una brújula sin mente.

Reconvertidos en periodistas de la competencia, Vaillant, los protagonistas serán recibidos por la que va a ser su contacto en Moscú, Natalia, ex agente del KGB, que les mostrará las maravillas de la gran urbe, así como los efectos que varios vasos de vodka pueden hacer en el ser humano…

Aunque la acción de verdad comenzará cuando Spirou logre librarse de la vigilancia de Natalia y siguiendo a Spip, tratar de acceder al lugar donde Champignac es aleccionado por el malvado (Tenía que haber uno, claro) científico Lyssenko, que le explica las cualidades del Astalin Marxoide, un hongo cuyas esporas serán el arma que este peligroso tipo quiere utilizar para subyugar a la humanidad y conducirla al sendero del comunismo más desaforado.

El pobre Champignac se convertirá en involuntaria cobaya humana y en cuestión de segundos se desgañitará entonando la letra de La Internacional, por lo que la misión de Spirou y Fantasio se va a complicar, y mucho.

Tanto, tanto, que su próximo destino será un gélido gulag…

Tarrin y Neidhardt (Nestor et Polux), los autores de esta apasionante y muy divertida aventura, con un tremendo ritmo y la sombra de André Franquin que planea sobre todas y cada una de sus viñetas, crean un argumento que tira de todos y cada uno de los tópicos achacables a la mentalidad rusa y el comunismo en los ya lejanos años 60, llevándolos hasta el extremo: Guerra Fría, Caviar, vodka, gulag, el cerebro de Lenin, el jefazo del FBI… No va a quedar títere con cabeza, y si los protagonistas fracasan, no habrá una sola mente que no sea transformada hacia el comunismo sin remedio.

Regresa a las librerías el botones de rojo con una de sus peripecias más divertidas, ¡un álbum que los que somos sus fans vamos a devorar de principio a fin!

Spirou y los soviets

Autores: Tarrin & Neidhardt

Tapa dura

Color

56 págs.

16 euros

Dibbuks

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